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Mudéjares era el nombre
por el que se conocían a los mahometanos que sin mudar de religión se quedaron
en España bajo el vasallaje cristiano. Eran gentes de religión y cultura
islámica que trataban de adaptarse a su nueva situación. Su población aumentaba
constantemente, llegando a ser muy numerosa en algunas regiones. Su suerte
dependía enormemente de los intereses del rey que ocupara el trono, pasando así
por épocas de represión a otras de gran prosperidad. En 1499, los Reyes
Católicos convirtieron las mezquitas en iglesias y obligaron a tomar el bautismo
a todos los mudéjares a los que a partir de entonces se les llamó moriscos.
Aquellos que se adaptaron bien se les llamó cristianos nuevos y a los que
no lo hicieron se les expulsó en diversas ocasiones, siendo la última y
definitiva en 1609.
Durante el tiempo que los mudéjares
convivieron con los cristianos, su influencia se dejó sentir ampliamente. De
ellos salieron ilustres médicos, boticarios y cirujanos; se dedicaron con éxito
a las bellas artes, especialmente a la arquitectura y decoración, también a la
literatura y a la música. Aparecieron obras literarias de forma arábiga pero de
fondo castellano y viceversa; desde el reinado de Alfonso X El Sabio, los
mudéjares como los judíos, practicaron la literatura aljamiada (obras de lengua
romance o castellana escritas en caracteres arábigos o hebreos) y se hicieron
traducciones de libros de filosofía, medicina, astronomía, etc.
Nadie ha hablado nunca de música mudéjar
hasta ahora. Los mudéjares no escribían música - en la cultura árabe, la música
es de tradición oral -. Pero sabemos por ejemplo los nombres de los músicos
moros y los instrumentos que tocaban en el palacio de Sancho IV de Castilla,
también se conservan cartas de Alfonso de Aragón cuando en 1329 pidió al rey de
Castilla un músico que tocara la axabeba y el meocanon,
instrumentos árabes; y muchos documentos más, que nos hacen ver una gran
actividad de músicos mudéjares en combinación con los músicos de capilla.
Se conservan canciones anónimas como
Calvi vi calvi, calvi aravi con texto árabe en escritura castellana y
multitud de obras de tradición árabe que los músicos posteriores adaptaron,
adornaron y recogieron en los cancioneros y libros de música que se publicaron
durante los siglos XV y XVI. Sabiendo mirar, descubrimos estructuras estróficas
inventadas en Al-Andalus, melodías y ritmos semejantes a las utilizadas en la
música arábigo-andaluza conservada en la tradición del magreb e historias
contadas desde el punto de vista de esta minoría étnica mudéjar que, impotente,
lamenta la pérdida de ciudades en batallas contra los cristianos.
Todo esto, añadido al uso de instrumentos
musicales de origen árabe, que a partir del reinado de Alfonso X pasaron a
formar parte de la cultura castellana y española al principio y europea poco
después, forma el legado de Al-Andalus que enriqueció enormemente la vida social
y cultural de aquel tiempo.
La formación del
grupo Mudéjar comienza en 1994 cuando Begoña Olavide reúne a instrumentistas
especializados en música antigua, músicos afines a sus ideas y maneras de hacer.
Desde entonces dirige el trabajo de conjunto creando la atmósfera en la que se
desarrollan las ideas personales. Cada miembro demuestra su capacidad de solista
y su maestría en la improvisación así como también el saber fundirse entre los
demás para flexibilizar la dinámica del grupo.
El repertorio de Mudéjar
abarca la música española escrita entre los siglos XIII y XVI, además de la de
tradición oral como la arábigo-andaluza y algunos romances. No sabemos cómo
sonaba la música de entonces, pero sí nos hacemos una idea de los sentimientos
que provocaba. Nos contentamos con hacer sentir la alegría, nostalgia o tristeza
que estas canciones evocan hoy como entonces. Intentamos conectar con la
sensibilidad actual sin olvidar los modos y maneras antiguos.
Nos gusta utilizar los
instrumentos que sabemos se tocaban juntos gracias a la pintura y escultura de
la época. Fieles a nuestras ideas, Mudéjar se considera un grupo innovador al
combinar, no ya los instrumentos árabes con los cristianos, sino en darles a
cada uno el carácter que le es propio. Hacerlos convivir hoy es una satisfacción
que sólo es posible cuando se cuida cada sonido para obtener un resultado
coherente. En muchos casos estos instrumentos no se conservan ni siquiera en los
museos, por ello el resultado es fruto de una rigurosa investigación,
construcción y aprendizaje de técnicas de interpretación perdidas. Empleamos
esquemas musicales como por ejemplo: introducción-tema-solo improvisado-tema; u
otras muchas variedades que se usaban en la época y que aún se utilizan en la
música andalusí-magrebí, cuyo conocimiento tanto nos está enseñando.
Nuestros instrumentos son
cuidadosamente seleccionados ya que en cuatrocientos años, algunos evolucionaron
mucho, otros incluso se extinguieron. Estos a veces tienen formas extrañas, pero
es como una vieja foto de familia; el aspecto puede parecer pasado de moda pero
se reconocen los rasgos que han heredado sus descendientes, los instrumentos
actuales.
La música de Mudéjar ha
sido utilizada para documentales, programas de televisión y espectáculos de
danza y teatro. Mudéjar y cada uno de sus componentes ha actuado en numerosos
escenarios del mundo, participando en festivales de reconocimiento mundial y
realizando giras de conciertos en países como España, Portugal, Inglaterra,
Irlanda, Francia, Holanda, Alemania, Bélgica, Marruecos, Túnez, Egipto, Jordania,
Líbano, Siria, Libia, Japón, Estados Unidos, Canadá, Latinoamérica y Australia.
Considerada
internacionalmente pionera en la recuperación e interpretación del salterio,
obtuvo el título superior de flauta en el Conservatorio de Madrid y realizó
cursos de especialización en Holanda, Yugoslavia y España. Asimismo, profundiza
en Marruecos los conocimientos de canto, qanún y teoría de la música
andalusí-magrebí.
Ha trabajado en
diferentes ámbitos del arte musical participando en numerosas producciones de
teatro, cine y documentales, así como en la grabación de discos con diferentes
agrupaciones de musicales.
Como solista ha colaborado
con diferentes orquestas nacionales e internacionales y numerosas agrupaciones
de música antigua, contemporánea, de fusión y étnica.
Fue fundadora del grupo
Cálamus que en su momento supo acercar la tan olvidada cultura andalusí al
panorama musical español.
Ha realizado giras de
conciertos por la práctica totalidad de Europa y el mundo árabe, los Estados
Unidos, Canadá, Sudamérica, Japón e Israel.
En la actualidad colabora
con diferentes músicos de música antigua y árabe y habitualmente con Jordi
Savall en Hespérion XXI, investiga junto al luthier Carlos Paniagua sobre el
salterio, sus técnicas de construcción y ejecución en los distintos periodos de
la historia y dirige el grupo Mudéjar, que fundó en 1994, especializado en
música antigua española.
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